La infancia no necesita más pantalla. Necesita más presencia
La infancia no necesita más pantalla. Necesita más presencia.
Las pantallas forman parte de la vida de nuestros hijos y no van a desaparecer. El problema no es solamente que existan, sino qué están desplazando cuando ocupan demasiado espacio durante los primeros años de vida.
Un niño pequeño necesita hablar, jugar, moverse, aburrirse, imaginar, explorar, equivocarse y, sobre todo, relacionarse con otras personas.
Cuando una pantalla sustituye constantemente esos momentos, también puede reducir oportunidades importantes para practicar habilidades que se construyen durante la infancia: aprender a esperar, manejar la frustración, mantener la atención, reconocer emociones, conversar, resolver conflictos y encontrar maneras de calmarse.
Y esas habilidades no son pequeñas.
Son parte de las herramientas emocionales y sociales que nuestros hijos llevarán posteriormente a la adolescencia y a la vida adulta.
Esto no significa que un niño que utiliza pantallas tendrá problemas emocionales cuando crezca. El desarrollo humano es mucho más complejo y depende de muchos factores.
Pero sí significa que lo que hacemos repetidamente durante la infancia importa.
Por eso, como padres, quizá la pregunta no debería ser solamente:
“¿Cuánto tiempo estuvo hoy frente a una pantalla?”
También podemos preguntarnos:
¿Qué dejó de hacer mientras estaba frente a ella?
¿Dejó de jugar?
¿Dejó de conversar?
¿Dejó de moverse?
¿Dejó de convivir?
¿Dejó de aprender a tolerar un momento de aburrimiento?
¿Estamos utilizando siempre una pantalla para evitar que se enoje, se impaciente o se frustre?
La tecnología puede formar parte de una infancia saludable. Pero necesita límites, acompañamiento y propósito.
Nuestros hijos también necesitan experimentar la vida fuera de una pantalla.
Necesitan mirarnos.
Necesitan que los escuchemos.
Necesitan jugar.
Necesitan aburrirse algunas veces.
Necesitan aprender que una emoción incómoda no tiene que desaparecer inmediatamente.
Y necesitan descubrir que el mundo real también puede ser interesante.
Porque preparar a nuestros hijos para un futuro lleno de tecnología no significa darles tecnología cada vez más temprano.
Significa ayudarlos a desarrollar primero las capacidades humanas que necesitarán para utilizarla sin que ella controle su atención, sus relaciones o su vida.
La tecnología llegará de todas formas.
La infancia, en cambio, solamente ocurre una vez.
Fahda Guadalupe Hatem López
Maestra y Psicóloga Educativa
Genesis Global Solutions (GGS)
30 de agosto de 2026

