La Brújula Educativa — lunes 2 de noviembre de 2026
1) Lo que pasó esta semana
En Argentina acaba de publicarse una radiografía que podría ser la de cualquier escuela mexicana. La Asociación de Institutos de Enseñanza Privada (AIEPA) encuestó a 148 institutos y el resultado es incómodo: apenas 2 de cada 10 escuelas tienen protocolos claros sobre el uso de la IA por parte de los alumnos. La mayoría admite que está "trabajando en eso" o que ni siquiera empezó a evaluarlo.
Y mientras las reglas no llegan, el uso ya desbordó: más de la mitad de los directivos y docentes percibe que los estudiantes ya usan IA con frecuencia para sus tareas, y otro 24% lo ve de manera ocasional. Del lado de los maestros, el 68% ya utiliza alguna herramienta de IA en su práctica, aunque la mayoría de forma ocasional o exploratoria; solo el 19% la usa de manera habitual.
Pero el dato que lo cambia todo es este: el 77.5% de los encuestados reclamó capacitación urgente y obligatoria en IA aplicada a la educación. Otro 20% pidió instancias optativas. Apenas el 2.5% consideró que con los recursos actuales alcanza. Y no es falta de ganas: 6 de cada 10 docentes dijeron no haber recibido formación específica, aunque manifestaron interés en tenerla. Como lo resumió Martín Zurita, secretario ejecutivo de AIEPA: "Ya la pregunta no es si se usará inteligencia artificial, sino cómo y bajo qué reglas".
Del lado mexicano, la encuesta del SNTE de principios de octubre dibuja el mismo panorama: la IA ya está en las aulas, la formación no. Y hay un detalle que duele: la media superior sí se está capacitando, pero la primaria de la Nueva Escuela Mexicana queda atrás, justo donde se forman las bases.
2) Qué debe hacer México para no quedarse atrás
Primero, dejar de fingir que esto es opcional. Si 7 de cada 10 docentes piden capacitación urgente, la capacitación en IA debe ser obligatoria y práctica, no un webinar optativo que se ve cuando se puede. Y debe llegar a primaria primero, no al final: una maestra de 1º que no sabe distinguir un trabajo hecho por un niño de uno hecho por una IA no puede evaluar el proceso, y en 1º el proceso ES la evaluación.
Segundo, cada escuela necesita sus reglas escritas antes de que termine el ciclo: qué sí se puede usar, qué no, y cómo se evalúa en el salón lo que el niño realmente aprendió. Prohibir por prohibir no enseña nada — Nueva York acaba de poner en pausa la IA para alumnos y eso solo deja el problema para después. Lo que hace falta es criterio, no candados.
Tercero, aprovechar lo que ya existe: en Morelia hay 3,500 becas gratuitas de IA para docentes y alumnos, con inscripciones abiertas hasta el 15 de noviembre. Si eres maestra y estás leyendo esto, esa es tu ventana: no esperes a que tu escuela organice la capacitación que Argentina entera está reclamando.
Y una idea que la UNESCO acaba de subrayar para América Latina: formar docentes que decidan con autonomía cuándo y cómo usar la IA. No docentes que obedezcan a la herramienta, sino docentes que la manden.
3) Lo que GGS está construyendo
En GGS estamos construyendo justo eso: materiales que te dan criterio antes que modas. La semana pasada publicamos la Evaluación Formativa en la Era de la IA para 1º (https://www.genesis-global-solutions.com/planeacioneslistasparausar/p/evaluacin-formativa-en-la-era-de-la-ia-1-de-primaria), un sistema completo para evaluar el proceso en tu salón — con actividades a prueba de IA, semáforo de avance y un banco de observaciones para la boleta — porque evaluar el proceso es la única respuesta real cuando la tarea ya la puede hacer una máquina. Y junto a ella siguen disponibles las 50 Adecuaciones (https://www.genesis-global-solutions.com/planeacioneslistasparausar/p/50-adecuaciones-y-apoyos-para-el-aula-real), el Banco de Rúbricas de 1º y el taller Órdenes correctas a tu IA (https://www.genesis-global-solutions.com/planeacioneslistasparausar/p/0i1wzt359jqxnd2ids4pq4f166vlq8), para aprender a pedirle bien a la IA en vez de temerle.
Recursos independientes diseñados para trabajar con la Nueva Escuela Mexicana, sin aval oficial de la SEP. Porque México no se puede quedar atrás, y sus maestras menos.

